GOB BC

viernes, 13 de mayo de 2016

GILBERTO LAVENANT

En agosto de 2015, Ariosto Manrique, uno de los promotores de las candidaturas independientes en Tijuana, dió a conocer los resultados de una encuesta, que generó enormes expectativas.
Según el trabajo de Testa Marketing, de Manrique, la mitad de las personas pensaba que un candidato independiente era más confiable que un candidato postulado por un partido político. 
Así mismo, el 63.2% pensaba que un candidato independiente haría un mejor trabajo 
Además, supuestamente, el 85.4% estaba dispuesta a votar por un candidato independiente.
Sin embargo, a casi un año de distancia y a dos semanas de concluir las campañas políticas, puede decirse que el pretendido movimiento de las candidaturas independientes, ha sido n verdadero fracaso.

Para empezar, el movimiento ciudadano, que se inspiraba en la hazaña electoral de Jaime Rodríguez “El bronco”, que llegó a la gubernatura de Nuevo León, por la vía de los independientes, venciendo al bipartidismo PRI-PAN, se vició, con la participación de políticos reciclados.
Políticos, que ya no tuvieron abrigo en los partidos, se disfrazaron de “ciudadanos”, para tratar de darle “gato por liebre” a los electores. De los que están hartos.
Claro, en un principio los políticos tradicionales, se asustaron. Se imaginaron verse desplazados por los “broncos” bajacalifornianos.
Tal vez, algo hubiesen logrado, pero los supuestos candidatos ciudadanos, fueron  vencidos por su propia soberbia y aplicaron entre ellos mismos la estrategia del “divide y vencerás”.
De paso, cayeron en la trampa de una legislación harto complicada que les establecieron los políticos incrustrados en la legislatura estatal,  para hacerles creer que se les abría la puerta, para participar en el proceso electoral. Pero resultó ser una incómoda rendija.
Curiosa, extraña y sospechosamente, las autoridades electorales  inicialmente solo validaron la participación del panista Gastón Luken Garza, como candidato ciudadano a la presidencia municipal de Tijuana. 
La verdad es que nadie le cree, en estricto derecho, que sea realmente un candidato ciudadano, por aquello de la deducción que indica que si camina como pato, tiene plumas y pico de pato, y hace cuac cuac, pues definitivamente es pato. No gallo.
Al final de cuentas, los principales protagonistas del supuesto movimiento ciudadano, terminaron autodescalificándose y ellos mismos, con sus actitudes soberbias, lo desinflaron.
El enemigo común, el enemigo a vencer, según pregonaban insistentemente, era el bipartidismo formado por PRI y PAN. 
Hoy puede decirse que en principio generaron enormes expectativas, al grado de que se suponía que abatirían el alto grado de abstencionismo que se registra en Baja California. 
Hoy se puede decir que quedaron lejos, lejísimos, las expectativas planteadas por Testa Marketing de Ariosto Manrique, en aquella encuesta de agosto de 2015.
Esto se refleja en encuesta realizada en días pasados por Lauro Ortega y su Plural.mx, que pone en los primeros lugares de las preferencias electorales a los candidatos del PRI y del PAN.
Y en los últimos lugares, a los candidatos de los partidos emergentes, junto con los supuestos independientes.
Mientras que el priísta René Mendívil, logra el 22.9 % de las preferencias electorales, y el panista Juan Manuel Gastélum Buenrostro, solamente el 17.9 %, el tercero sitio en la lista lo ocupa Julián Leyzaola, por el PES, con el 7.6 %.
Todos los demás, incluyendo al presunto independiente Gastón Luken, que solo logró el 2.9 % y Héctor Osuna Jaime, con solamente un 2.5 %, no lograron ni el 5% de las preferencias electorales. 
Faltan poco más de dos semanas, para que se agote el tiempo de las campañas electorales. Todos andan volando muy bajo y el porcentaje de los electores que aún no decide por quien votar, es sumamente alto. El 38.3 %.
El cuadro es totalmente similar en Mexicali. El 24.4% de Antonio Magaña, ciudadano postulado por la alianza integrada por PRI, PVEM, PT y Panal, en tanto que el panista Gustavo Sánchez registra el 21.7 % de preferencias electorales y en donde el 34.7 % aún no decide por quien.
La diferencia es tan corta, entre PRI y PAN, que la moneda está en el aire, decía esta semana el columnista.
Lo único seguro, por el momento, es el fracaso del supuesto movimiento ciudadano. No hay duda, fracasaron los “broncos” de Baja California.