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domingo, 29 de mayo de 2016

Palco de Prensa: La desesperación.

    




Por : Gilberto LAVENANT

Hay cosas en la vida que, aunque se quiera o pretenda, no se pueden ocultar. Como el amor o el dinero.

Otra cosa más, es la desesperación o el temor al fracaso. La desesperación  se delata, lo mismo que el temor.

Cuando un individuo observa o piensa que va a fracasar en algo que está haciendo, actúa erráticamente. Es notorio su titubeo. La risa forzada.

Eso es lo que le está pasando al candidato del PAN a la Presidencia Municipal de Tijuana, Juan Manuel Gastélum Buenrostro. Le gusta que le digan “El patas”. No se sabe si porque tiene pies grandes o porque seguido las mete por doquier.  

Los resultados de las dos recientes encuestas realizados por Lauro Ortiz, con su Plural.Mx, lo ubican en segundo lugar, después del priísta Rene Adrián Mendívil.

En la primera, realizada entre el 29 de abril y el 2 de mayo, Gastélum obtuvo  17.9% de preferencias electorales, contra 22.5% de Mendívil.

En la segunda, realizada entre el lunes 16 y jueves 19 de mayo, Gastélum obtuvo  18.0%, casi lo mismo que en la anterior, y Mendívil subió a 23.7% de las preferencias electorales.

Pese al optimismo que aparenta, hoy se puede advertir que la risa de Gastélum es una risa forzada. La desesperación lo ha llevado a establecer alianzas o a aceptar adhesiones de todo tipo. Sin regatear.

Por eso, no dudó ni un solo instante, cuando le hablaron sobre la posibilidad de aceptar la adhesión de los transportistas, que amenazaban con paralizar la ciudad, si el gobierno de Jorge Asriazarán no daba marcha atrás a las reformas del reglamento de Tránsito, además de suspender el proyecto de modernización del sistema de transporte masivo, cuyo punto principal es la llamada Ruta Troncal.

Gastélum no lo pensó dos veces. De inmediato aceptó la propuesta y llamaron a la prensa para la foto de grupo.

En ese acto, el candidato panista asumió uno de los compromisos que mayor costo político le ha representado. Se comprometió a que, si votan por él, los apoyará incondicionalmente. Consideraron que podrían seguir manteniendo como rehén a la población tijuanense, con un servicio de transporte pésimo y caro.

Tarde Gastélum observó que había metido “las patas”, pues percibió un efecto de repudio de parte de los tijuanenses. Le llovieron las críticas, por doquier. Al grado de que ya no sentía lo duro, sino lo tupido.

Antes de eso, ya había hecho pacto con los taxis amarillos de Oscar Morales, controversial y conflictivo, quienes estuvieron a punto de provocar una tragedia, cuando acudieron a las afueras del Trade World Center, donde se celebraba el debate de los candidatos a la alcaldía, chocando con las brigadas priístas.

Los lamentables hechos, también le valieron fuertes críticas al candidato panista, por aliarse con taxistas que aunque navegan bajo la sombra de la CROC, central obrera priísta, hace rato que están al servicio de los panistas, como en esa ocasión.

Una de las últimas “metidas de pata”, fue el presumir la supuesta adhesión de Rubén Ovando Ulloa, sedicente dirigente de la supuesta “Corriente crítica del PRI”, sumamente conflictivo. Igual o peor que Morales, el de los taxis amarillos.

Alguien le dijo al oído, a “El Patas” que, mediáticamente, eso ayudaría en su campaña. Si hubiese preguntado, habría sabido que Ovando no es priísta, y que seguramente los priístas le estarán eternamente agradecidos, por habérselos “quitado”.

Estará curioso que ahora, desde el PAN, Ovando se siga ostentando como la “corriente crítica del PRI”. Se supone que esa “corriente” se da dentro del PRI y que por eso su valía, porque desde el interior del tricolor, se dedica a criticar lo que hacen mal los priístas. Tiene que cambiarle. Quizás ahora deba decirle : “la corriente crítica del PRI, desde el PAN”.

No tuvo que pasar mucho tiempo, para que el verdadero representante de la “Corriente crítica del PRI”, diera la cara, para aclarar que Ovando es un farsante. Solo falto que agradeciera a Gastélum, por haber “adoptado” públicamente a Ovando y su gente.

Es evidente que, en su desesperación, el candidato panista está dispuesto a aceptar lo peorcito de la política, que supuestamente le representan votos. Lo menos que se dice es que en los casos de Morales, los transportistas y Ovando, lo “chamaquearon”. O sea, que le vieron la cara.

Los analistas políticos consideran que en casos como el de los candidatos del PRI y PAN, que prácticamente se encuentran en “empate técnico”, el triunfo o derrota depende del voto duro o de la forma en que logren llegar a los electores.

Esto, independientemente de que el voto duro del PAN ha sido mermado  por la participación de los panistas Héctor Osuna Jaime y Gastón Luken Garza en esta contienda. Así como la presencia del militar retirado Julián Leyzaola.

A manera de broma, obviamente, hay quienes dicen que solamente falta que en cualquier momento empiecen a aparecer carteleras de Gastélum anunciando : “Se aceptan todo tipo de adhesiones. No importan filiaciones o antecedentes penales. Lo que importa es que voten”.  

La desesperación puede llevarlo a eso, y más.