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martes, 24 de septiembre de 2013

Palco de Prensa: Las tempestades políticas.


                                           Por : Gilberto LAVENANT

Así como los fenómenos climatológicos, se preveen y se anuncian con anticipación, pues hay temporadas para ello, los cierres o finales de las gestiones administrativas de gobiernos federal, estatal o municipales, son propicios para que se desaten las tempestades políticas.

En el caso de los 5 gobiernos municipales de Baja California, encabezados por priístas, concluirán sus gestiones el día último del próximo mes de noviembre. Poco más de dos meses.


Se recuerda, que a lo largo de 24 años de que Baja California ha sido gobernada a nivel estatal por el panismo, en el 2010 fue una verdadera sorpresa que los 5 ayuntamientos de la entidad, ganaran los candidatos priístas y 3 años atrás, apenas si habían logrado la alcaldía de Playas de Rosarito.

Ayer hacía referencia a esto, y advertía que, sin lugar a dudas, de los cinco alcaldes priístas, que lograron el cargo en los comicios de 2010, no hay uno que pueda decirse que ha hecho bien las cosas, pero que el que más pésimo desempeño ha tenido, ha sido el de Playas de Rosarito, Javier Robles Aguirre.

Y hacía mención de la accidentada gestión del jóven alcalde rosaritense, básicamente por cuestiones económicas, que pese a sus llamados de auxilio extraordinario, de parte del Gobernador panista José Guadalupe Osuna Millán, no tenía recursos ni para pagar la nómina del personal.

Observaba el columnista que, como un acto desesperado, la semana pasada, Tito Robles reveló que el gobierno a su cargo tiene en la mira al centro de convenciones, construido por el gobierno estatal, por un adeudo por más de 700 mil pesos, por impuesto predial y revisión de la obra.

Señalaba el columnista que, como si el gobierno municipal no tuviese obligación de aportar para este proyecto. Que eran simples “patadas de ahogado”. Y concluía : Pero quería ser Alcalde. Ahora, “ya no quiere queso, sino salir de la ratonera”. De ahí el título del comentario : “Patadas de ahogado”.

Bueno, precisando, cuando una persona siente que se está ahogando, da manotazos por doquier, como pretendiendo nadar o agarrarse de alguien que lo salve, y da patadas, sin sentido alguno. Pierde el control y casi seguro es que si no llega alguien en su auxilio, termina en el fondo del mar. Eso es lo que le está pasando a Robles Aguirre.

En relación a este comentario, el columnista recibió, vía correo electrónico, múltiples señalamientos. No en defensa del alcalde rosaritense, sino para advertir que el columnista se había quedado corto, que había sido sumamente generoso en el análisis y crítica del funcionario que no encuentra la puerta, para salir corriendo.

Y no solamente eso, los señalamientos también fueron en el sentido de que de los cinco alcaldes priístas en la entidad, no hay a cual irle. Que todos son pésimos administradores.

Uno de los lectores, apunto : “Fuiste benévolo con los otros cuatro, porque a juicio de diversos analistas, llegaron empatados a la meta”. Luego refiere que hasta hace unos días, tenía la impresión de que el Alcalde de Tecate, Javier Urbalejo Cinco, había sido el mejorcito.

Sin embargo, comenta que luego de una charla con destacados tecatenses, su opinión sobre Urbalejo quedó echa añicos. “Mi apreciación por el Alcalde de Tecate y su administración, se fueron al hoyo y no se salvará de la quema”, dijo.

Hace hincapié en que, de los cinco alcaldes priístas : “no hay a quien irle, y sin escarbar demasiado. Todos están para llorar”.

Y concluye con una interrogante : “¿Será posible que de los cinco alcaldes priístas que tuvimos, no tuvimos un solo regular administrador y que la herencia de los pasivos sea lo que más los distinga y no la gran obra pública que deberín dejar como un legado de sus administraciones? Pues sí, habría qué contestarle, sí fue posible. Pésimos todos.

Otro lector, un mexicalense, observó : “¿Y el alcalde de Mexicali? Igual de bueno para nada. Fue visto de compras en Fashion Valley Mall”.  

Luego apuntó algunas de las cosas que se dicen de “Panchito”, el que soñó con llegar a ser postulado como candidato priísta a Gobernador, aunque aclaró que abundar en todo : “No acabaría de platicar. La verdad es que es increíble lo que se platica”.

Entre esas, el asunto del transporte rápido, el tomar dinero de los abonos de los trabajadores al ISSSTECALI, así como no pago de cuotas, la venta de un terreno de 12,500 m2, que era exclusivamente para ser usado como estacionamiento del FEX (fiestas y exposiciones), el favoritismo en las compras, el uso del dinero de ahorro de los policías para gasto corriente, el alto costo en reparaciones de los camiones recolectores de basura, el beneficiar a una empresa en la recuperación del impuesto predial, etc., etc., etc.

Seguramente los residentes de cada uno de los 5 municipios de Baja California, tienen cosas feas que señalar respecto al desempeño de sus respectivos Alcaldes priístas. En Ensenada, se dice que Enrique Pelayo empeñó “hasta el perico”.

Para los priístas, la esperanza de recuperar o mantener posiciones políticas, era el trabajo de los cinco alcalde. Todos salieron tan malitos, que se convirtieron en los peores enemigos del priísmo en la entidad. Todos contribuyeron a la derrota electoral del 2013. Ni quien les regateé el mérito. Ya vienen las denuncias en contra de ellos. Verdaderas tempestades.

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