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viernes, 21 de febrero de 2014

Palco de Prensa: Las faramallas.


                                      Por : Gilberto LAVENANT

Si alguien quiere saber, qué es una faramalla, además de que se le describe como “una charla artificiosa, encaminada a engañar”, se puede citar, como ejemplo, aquel apantallador evento, que se llevó a cabo el miércoles 22 de enero del año en curso, en el Cuartel Morelos, de la II Zona militar, en el que se instaló la Comisión Intersectorial para la Prevención Social del Delito y Seguridad Ciudadana de los Bajacalifornianos. Nombre larguísimo y rimbombante. Hasta ahí.

Los políticos suponen, que los criminales son moscas, y los quieren matar a periodicazos. En todo caso, que los atemorizarán cuando los funcionarios responsables de las diversas áreas, relativas con la seguridad pública, y que saldrán corriendo. Sobre todo, cuando hablan de coordinación y de redoblar esfuerzos.

 El clima de violencia que se ha desatado en este principio de año, muestra claramente, que esto no funciona así. Que los discursos son simplemente “rollos”, que la coordinación no existe y que la ineficiencia es más que evidente. Por lo tanto, ante los nulos resultados, las excusas y pretextos sobran. La versión oficial, más usual : se están matando entre ellos, son pugnas entre bandas, porque se pelean el control de las zonas.

En dicho evento, el Gobernador Francisco Vega, dijo que este novedoso esquema de participación conjunta, entre instancias de gobierno, organismos empresariales y de la sociedad civil, serviría como órgano auxiliar del Consejo Estatal de Seguridad Pública, “para fortalecer las estrategias contra la delincuencia y generar mejores políticas públicas que permitan elevar la calidad de vida de la población”. Plapp, Plapp. Plapp.

Vega explicó que la instalación de la Comisión, se daba como resultado del Pacto Político-Social para Establecer la Estrategia Estatal para la Prevención Social del Delito y la Seguridad Ciudadana de los Bajacalifornianos signada entre el Gobierno del Estado y los cinco alcaldes. Si, aquel evento mediático, cuando apenas eran Alcaldes electos y carecían de facultades y funciones.

También enfatizó que con estas acciones, se coordinarán las instituciones estatales y municipales, responsables de la educación, acceso a servicios básicos, desarrollo económico, entre otros más que serán auxiliares en la articulación de estrategias enfocadas a la prevención del delito y la generación de más oportunidades que impacten en la calidad de vida. Ufff, larguísima la pretensión. Mera retórica.

Así mismo, indicó que se está apostando –desde que se asoció con el empresario casinero, Jorge Hank Rhon, para meterle zancadilla al priísta Castro Trenti, a fin de que fracasara en sus aspiraciones por la gubernatura de la entidad, ya le dá por apostar a todo-  
a la prevención, sin descuidar ninguna otra acción de gobierno, y advirtió que tienen qué generar empleos y programas sociales integrales, que estén acompañados de becas escolares, transporte, programas de salud y de asesoría jurídica, que sean más acertados para llevar a las familias a mejores condiciones de vida y combatir de esta manera la incidencia delictiva”. No dijo para cuando sería esto, pero si alguien se topa con él, díganle que se apure, antes de que Baja California se convierta en otro Michoacán.  

Por cierto, en dicho evento, la Procuradora General de Justicia del Estado, Perla del Socorro Ibarra Leyva, presentó la estrategia integral de la dependencia a su cargo, misma que contempla, entre otros ejes, fortalecimiento a la capacitación, profesionalización e investigación tecnológica de la policía investigadora, así como la modernización de los servicios periciales, y un reforzamiento en lo referente al Nuevo Sistema de Justicia Penal para el estado. Excelente, pero díganle que se apure, porque esto está que arde. Que, por el momento, al menos frene estas matazones.

Y para quienes han puesto en tela de duda la actuación del Secretario de Seguridad Pública, Daniel de la Rosa Anaya, conocido como “el manager” de los Pepos, dicho funcionario dió a conocer que en el Programa Rector Estratégico para la Prevención Social del Delito y la Seguridad Ciudadana 2014-2019, se establecen 62 estrategias y 314 acciones concretas a desarrollar, medibles por la ciudadanía. Por el momento, lo único que se puede medir, o mejor dicho, contar, es el número de muertes violentas.

Total, para acabar pronto, no obstante tantos planes, programas, estrategias y participantes, en dicha Comisión Intersectorial para la Prevención Social del Delito y Seguridad Ciudadana de los Bajacalifornianos, la violencia está en todo su apogeo y no se observa resultado alguno.

Irónicamente, mientras se hacen “castillos en el aire”, en materia de seguridad pública, el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, se está “muriendo de hambre”, por falta de recursos. La última vez que recibió recursos, fue en marzo del 2013, apenas 750 mil pesos, de un total de 2 millones que debió haber recibido.

El Presidente de dicho organismo, Jonathan Díaz Castro, explica que reciben recursos de la Secretaría de Seguridad Pública, y actualmente no tienen para cubrir la renta de oficinas, el sueldo de sus empleados y gastos necesarios para su operación. Señala que esto, parece poner en duda lo prioritario de la labor que realizan.

Esa es la cuestión. Por un lado, fabulosos encuentros de funcionarios públicos, comprometiéndose a realizar ambiciosos programas de trabajo, para prevenir la comisión de delitos. Por la otra, la realidad, además de la retórica política, no aportan recursos para que tales intenciones sean una realidad.

De paso, las corporaciones policiacas en la entidad, de los tres niveles de gobierno, han caído en un estado de desprestigio, desorganización, abusos de autoridad, falta de mandos capaces y eficientes, lo que han aprovechado los malosos, para darse rienda suelta. Y es que las faramallas, no engañan a nadie, menos aún a los criminales.

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