GOB BC

lunes, 25 de abril de 2016

GILBERTO LAVENANT


QPBC.- Apenas hace unos días comentaba, que podrán decir que es de hombres fallar, y de mujeres también, por aquello de la equidad de género, pero que debe reconocerse que el Instituto Estatal Electoral de Baja California, está haciendo un pésimo papel, como árbitro, en este proceso electoral.

 Decía que, en un encuentro deportivo, en donde un equipo gana a otro, hasta cierto punto es tolerable y comprensible. Que las determinaciones del árbitro, son en base a apreciaciones personales. Que en ocasiones está lejos de donde se registra la jugada. O mal ubicado.

Pero, observaba, que tratándose de un proceso electoral, no es cuestión de apreciaciones, ni favoritismos. Que en todo caso  se trata de interpretación y aplicación de la ley electoral.  Señalaba que ahí es donde ha fallado el IEE. 


Primero, porque fue exageradamente riguroso, a la hora de verificar los apoyos ciudadanos. Cancelando miles de ellos, lo que dejó a muchos aspirantes a munícipes o diputados locales, fuera del proceso.

Las autoridades jurisdiccionales, en materia electoral, se han encargado de echar abajo las drásticas decisiones del Instituto Electoral. Exageradas. 

La última de ellas, la que había dejado fuera del proceso a la empresaria Carolina Aubanel Riedel, quien ahora podrá participar como candidata independiente a la alcaldía de Tijuana. Y quizás no sea la última, ni la única.

El Consejo General del IEE fue muy claro y contundente, al señalar que encontró muchas inconsistencias y que por eso canceló gran cantidad de los apoyos ciudadanos.
Lo único que queda claro ahora, es que el Instituto Estatal Electoral, se ha constituido en el peor de los árbitros que han tenido los procesos electorales en la entidad. Malísimo.

Y en tales condiciones, el actual proceso electoral, se encuentra como en un “banco de niebla”. Debiendo ser claro y transparente, genera desconfianza. Cualquiera que sean los resultados que se obtengan en los comicios de junio próximo, habrá dudas sobre la veracidad y certeza de los mismos.

En base a las decisiones de los tribunales electorales, debe reconocerse que no quedaron claras las razones o bases por las que el IEE dejó fuera a varios de los aspirantes a munícipes o diputados locales. Que, para los afectados, la decisión fue injusta o arbitraria.

Esto es el colmo. Existe un repudio generalizado de los electores hacia los políticos tradicionales y hacia los partidos políticos, y resulta que no se puede confiar ni en la autoridad encargada de controlar o vigilar el proceso electoral. Nada más eso faltaba.

Observaba, que los electores en general, no alcanzan a distinguir, entre Instituto Electoral y Tribunal Electoral. Decía que, para ellos, ambas instituciones son la misma cosa y el desprestigio de una, alcanza a la otra.

Que esta inconsistencia o falta de autoridad del árbitro regulador del proceso electoral, ha dado lugar a que el Instituto Electoral sea escenario de trifulcas callejeras, o de actos que violentan el proceso. 

Es inevitable que esto genere desconfianza en los electores, y por lo tanto desconfianza en el proceso electoral.

Por ello surge la pregunta : ¿Tendrá capacidad, el Instituto Estatal Electoral, para llevar a buen término este proceso? En especial la jornada electoral del 5 de junio.

Obviamente, en nada alentará a los electores, para acudir a las urnas a emitir su voto, el observar que la autoridad electoral se ha  estado conduciendo de manera arbitraria o errática.

Decía también que ya se ha dicho, que estos serán unos comicios atípicos. En los que participan candidatos de unos 13 partidos políticos, además  de los llamados independientes. Que las boletas electorales parecerán almanaques.

Es preocupante, que este proceso esté en manos de autoridades electorales erráticas o titubeantes. A las que, en principio, más que los resultados del proceso, en cuanto a la eficiencia del mismo, les preocupa su salario. Apenas iniciaba y trataron de aumentarse los sueldos.

Decía que en una jornada deportiva, un mal arbitraje, enoja y decepcionada a los espectadores. Pero que, en un proceso electoral, las deficiencias de la autoridad electoral, además del enojo, desalientan a los electores.


No cabe duda, en materia electoral, y en otros temas, en Baja California, vamos de mal en peor.