Por :
Gilberto LAVENANT
Al margen de que los
candidatos a diputados, ganadores en estas elecciones intermedias, sean
panistas, conforme a los primeros resultados conocidos, indudablemente que fue
Enrique Peña Nieto quien venció al PRI en Baja California.
En esta ocasión, ocurrió
lo contrario que en 2012. Entonces el “efecto Peña Nieto”, hizo que el PRI
ganara 7 de las 8 diputaciones federales en disputa. El PAN solamente alcanzó una.
En esta ocasión, de nada
valieron experiencia, trayectoria u oficio político de los candidatos priístas.
Les tocó pagar los “platos rotos” del gobierno federal. Podría decirse que los
pocos electores que acudieron a las urnas, prácticamente votaron con los ojos
cerrados, en contra de los priístas, lo que hizo que perdieran, de todas, todas.
En el 2012, ganaron priístas
poco conocidos y con nula trayectoria política, como lo fue el caso de Elia
Cabañas. Ahora fue al revés, todo indica que la novata política Jaqui Nava,
noqueó a la experimentada priísta Roxana Soto. Lógicamente, los políticos
tricolores, están desconcertados.