Por : Gilberto LAVENANT
La renuncia, separación o cese, de Liliana Sevilla, que implicó su retiro de la titularidad del Instituto de la Mujer, en Tijuana, supuestamente por la publicación de un mensaje RACISTA, en las redes sociales, debe ser tratado con más seriedad.
No es lo mismo, que una persona, común y corriente, ajena a cualesquier nivel de la administración pública, utilice cualesquiera de las redes sociales, para publicar tal o cual cosa, a que lo haga alguien que desempeña un puesto público.


